Tartesos: el misterio de la primera cultura completa.

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El pueblo de los tartesos es uno de los más enigmáticos y difícil de documentar de los que poblaron la península prerrománica. Sus orígenes van unidos a la cultura de los millares y la influencia fenicia, hasta su destrucción a manos de Cartagineses (500 a.c). Estos pobladores indígenas podrían haber estado situados junto a la desembocadura del río Guadalquivir (1000 a.C.), llegando su territorio incluso a la región de Cartagena (“Mastia Tartesion”). Estrabón, geógrafo del s. I, aporta un dato más:

“[…] Tartessos, la ciudad, se alza en medio de un lago llamado Aorno,[…]”.

Con este dato podríamos colocar la ciudad en Mesas de Asta, coto de Doñana o Carteia (fondo de la bahía de Algeciras). El enigma de este poblado alcanza también a su nombre, mencionado en la Biblia cómo Tarschisch.
Toda esta disparidad de información y misticismo se la podemos deber a las fuentes grecorromanas que nos hablan de un poblado con el que tenían contactos comerciales. Sin embargo estos textos sueltos solo nos valen de guía para localizar lugares y para comprender su fascinante mundo. 
En el mundo Ibérico se podría situar cómo catalizadora de rasgos orientales (Fenicios), y revitalizadora del bronce, sobre los poblados ibérico-levantinos y la zona Andaluza. Dichos poblados estarían absorbidos por las renovaciones tartesas. Estos indígenas vivían básicamente de la ganadería, aunque debido a su ámbito local en el Guadalquivir, una mayor parte de la población se dedicaría a la agricultura. Su control sobre las rutas trashumantes benefició el acceso a las minas (plata, cobre, plomo). Este control sobre ganadería, agricultura y minería, desarrolló una sociedad dividida en clases, en la cual el indígena aristócrata posee el mando sobre la producción e importación. La sociedad se convierte en trabajadores dedicados a la creación de productos de consumo. Aunque la producción fuera reducida, surgieron talleres especializados en actividades artesanales, cómo Huelva.
El reparto sobre la geografía de los materiales Tartésicos provocó la creación de una ruta “de la plata”, que llegaría hasta el Duero; otra gran ruta sería lógicamente el curso del Guadalquivir, hasta Catulo. También quedaba la ruta marítima, utilizada más por los fenicios, por la que llegarían a Galicia e incluso a las Casitérides (Gran Bretaña). Pero los contactos más importantes se llevaron a cabo con fenicios y griegos, los cuales dejaron huella en las formas Tartésicas. El núcleo comercial tartésico estaba situado en la desembocadura del Guadalquivir, unido por una ruta terrestre con la desembocadura del tajo y con Mainake, fundación griega. Llegaron a Utilizar dos formas de comercialización e intercambio: Huelva, poblado abierto, acogía la producción que iba de la costa al interior y actuaba con los mercaderes libres; y Cádiz, que controlaba los poblados fortificados, de su propia red comercial. Esa especialización comercial contribuyó al aumento de explotación del trabajo ajeno por parte aristócrata.
La generación de diversos grupos sociales en la tareas de producción viene causado por un momento de plenitud tartésico. Las ciudades se amurallan, e incrementa la producción; paralelamente existe un crecimiento demográfico en núcleos de población considerable (Huelva o el bajo Guadalquivir). Lo general es habitar en aldeas rurales, donde algunos sectores se dedican a trabajos artesanales. Existe una aristocracia, posiblemente venida de los Celtas, de carácter guerrero. Se excluye de la producción para dar protección a los productores, a cambio de su rendimiento. También, en esta relación, se percibe una voluntad divina, con lo que el grupo deposita el poder político, social e ideológico en este líder (clientela y devotio). El resto de la población es una masa poco acoplada y de los cuales muy pocos poseían tierras, pues desde un proceso de colectivización de estas tierras se llegó a una privatización que beneficiaría a la aristocracia. Los colonos fenicios se mezclaron con los indígenas o formaron asentamientos independientes, con el único contacto del comercio. Otros campesinos trabajarían de forma servicial, sin propiedad sobre la tierra ni los productos extraídos. También ocurre lo mismo con los comerciantes, que serían simples transportistas o con los ganaderos. No se sabe si existieron esclavos, aunque de haberlos, la producción no dependería de ellos.
Como hemos dicho, el poder político estaba unido a las relaciones de producción. Las fuentes literarias cuentan que tarteso sería un gobierno centralista, compuesto de 7 ciudades, con un monarca hereditario que gobernaba una sociedad dividida según sus tareas. Los escritos míticos nos hablan de una monarquía de varios reyes: Gerión, Nórax, Gargoris y Habis; pero Herodoto nos habla de un único rey: Argantonio, el cual practicó un gobierno unipersonal y tiránico. Las fuentes arqueológicas, desde el bronce final, nos muestran asentamientos jerarquizados en torno a jefes locales. Dominadores de rutas mineras, vías de comunicación y actividades agrícolas unificarían esa infraestructura a nivel regional, concentrando el poder, aunque ciertamente provocaría varios conflictos (ciudades amuralladas). Esta etapa se cristalizaría en la formación de un estado territorial, concebido por las alianzas entre aristócratas locales, que dejaban el poder en manos de un líder. Los problemas políticos de la comunidad serían solucionados en una asamblea (Primus inter pares).
La prospera cultura tartésica se vio rota por la dramática incursión de los cartagineses, a partir del s. VI a.c. Otro posible fin de tarteso podría haber sido provocado por una desestructuración económica, debida a la falta de capacidad para mantener el nivel de abastecimiento de materias primas con griegos y fenicios, como también, la captación por parte de Masalia, fundación griega (600 a.C.), del mercado minero. Esto supondría una rotura de las alianzas aristocráticas. Tarteso no verá un proceso de reestructuración hasta época Turdetana (s. V), a la par del dominio cartaginés, ahora restauradora de sus mecanismos comerciales. La monarquía se terminaría fragmentando con la dominación romana.#
Conocer la cultura tartésica es en definitiva conocer sólo a su aristocracia. Este grupo dominante sería el único poseedor de la cultura introducida por los fenicios, griegos, foceos y púnicos. Esa adopción de rasgos culturales extranjeros sólo se puede explicar como un proceso de integración, provocado por el diferente nivel de evolución. Así los tartesos mantuvieron su propia lengua, sin utilizar la fenicia como vía de comunicación. No sucedió lo mismo con el arte y la escritura. Su arte se vio impregnado de formas orientales, cómo el tesoro de la Aliseda (Cáceres) y de métodos de orfebrería, tesoro del Carambolo (joyas pertenecientes al rey Argantonio), traídas de otras tierras. La escritura fue catalizador de formas nuevas de enterramiento, la incineración, y nuevos dioses en los cuales identificaron los suyos propios. Ya sea en anillos, colgantes e incluso santuarios, aparece la divinidad “El”, “Baal” divinidad fenicia, “Melqart”, con un santuario en Cádiz, “Milk Astart”…, y una serie de divinidades procedentes de Egipto y Mediterráneo oriental. La cerámica sufrió un cambio sustancial con la aportación fenicia del torno. Recogió dos corrientes externas: fenicia-chipriota y la jónica (s.VII-VI). Las vasijas eran decoradas con figuras de color negro, estilizadas, con representaciones de danzantes, animales.

*Tartesos en las fuentes escritas:
Inscripción asiria publicada por O. Schröder, Kleinschrifttexte aus Assur, Leipzig, 1920
“Anaku-ki, Kaptara-ki, las tierras más allá del mar superior (del Mediterráneo), Dilmun, Magan, las tierras más allá del mar inferior (el Golfo Pérsico) y los paises desde el nacimiento del sol hasta su ocaso, que Sargon, el rey del mundo, conquistó tres veces”.
Inscripción de época de Asaradon publicada por Messerschmidt, Kleinschrifttexte aus Assur historischen Inhaltes, 1911.
“Los reyes del medio del mar, todos ellos del país de Iadnan (Chipre), del país Iaman (Iavan) hasta el país de Tarsisi, se inclinan bajo mis pies”.
Isaías.2.16 (730 a.C.)
“Porque un día del Javé de los ejércitos vendrá sobre todo lo que es soberbio y alto y sobre todo lo levantado para humillarlo… y sobre los cedros altos y ergidos del Líbano, y sobre todas las encinas de Basán… y sobre todas las naves de Tarschisch y sobre todas las preciosidades para la vista”.
1 Reyes.10.22
“Pues el rey (Salomón) tenía naves de Tarschisch en el mar junto con las naves de Hiram. Las naves de Tarschisch venían una vez cada tres años y traían oro, plata, marfil, monos y pavos reales”.
Ezequiel.27.12 (c. 580 a.C.)
“Tarschisch comerciaba contigo (Tiro) a causa de la multitud de toda clase de mercancías: llevaba al mercado plata, hierro, estaño,  plomo”.
Hesíodo, Teogonía.287 sig (c. 700 a.C.)
“Crisaor, juntándose con Calirroe, hija del ilustre Océano, engendró al tricípite Gerión, a quien dio muerte el fornido Heracles cabe los flexípedes bueyes, en Eritia, situada en medio de las olas, el día en que el héroe atravesó el Océano, despues de matar a Ortos y al boyero Euritión, en un oscuro establo al otro lado del ilustre Océano; y se llevó aquellos bueyes de espaciosa frente a la sagrada Tirinto”.
Estesícoro (c. 600 a.C.)
“… Por lo cual creen que Estesícoro habló así acerca de cómo fue engendrado Gerión, el pastor de bueyes:… ‘casi en frente de la ilustre Eritia, junto a las fuentes inmensas del Tartesos de raíces argénteas, en un escondrijo de la peña’”. (Estrabón 148)
Anacreonte (c.. 530 a.C.)
“… y por esto dijo así Anacreonte: ‘Yo no quisiera el cuerno de de Amaltea, ni reinar ciento cincuenta años en Tartesos’”. (Estrabón.151).
Esteban de Bizáncio (s. VI a.C.)
“Tartesos, ciudad de Iberia, nombrada del rio que fluye de la montaña de la plata, río que arrastra también estaño en Tartesos”.
Escimno.164 (s. VI a.C.)
“La nombrada Tartesos, ciudad ilustre, que trae el estaño arrastrado por el río desde la Céltica, así como oro y cobre en mayor abundancia”.
Eustatio a Dionisio. 337 (s. VI a.C.)
“Dicen que el Betis es un río de Iberia que tiene dos desembocaduras en medio de las cuales, como en una isla, está la referida Tartesos, así llamada porque también el Betis se llamó Tartesos entre los antiguos… y se cuenta que el Tartesos lleva estaño a los de allí”.
 
*Textos facilitados por la U. Navarra. 
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