La Quinta del Sordo. Las pinturas negras de Francisco de Goya.

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[Saturno devorando a su hijo:  Pareja del cuadro Judith y Holofernes, nos introduce en la temática mitológica. Saturno[1], o Cronos, Titán, hijo de Urano y Gea, destrona a su padre y se une a Rea, hermana suya, con la que tiene seis hijos. Por miedo a que se subleven, este los va devorando uno a uno, salvo a Zeus. Simboliza el poder devorador del tiempo.
Pero en Goya este tema varía hasta el punto de cambiar a un niño por una mujer (el cuerpo demuestra rasgos femeninos) y al Dios por un viejo. El autor no quiere representar a un dios loco, sino a la misma locura, a la crueldad del canibalismo (anteriormente tratado por él en Escena de canibalismo de 1808), atenuada por unos ojos desorbitados, una boca tremendamente abierta y unas manos que penetran en la carne al igual que garras, atrapando fuertemente a su presa. El fondo oscuro choca con el color rojo de la sangre. Ojos grandes, fauces llenas y manos que presionan un cuerpo sin cabeza hacen sentir en el espectador que por primera vez ve la obra una especie de odio ante tal barbarie.
Una cierta sencillez en la pintura y la limitación de los detalles refuerzan magistralmente ese expresionismo exagerado. Se ha querido ver cierta analogía con su anterior obra, El coloso, que aunque temática diferente, disfrutan de ciertas similitudes técnicas […]


[1] Balasch. M, Griego. Acrópolis, Vicens-Vives, Barcelona. 1993.
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