La Filosofía del compromiso social.

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Durante las primeras décadas del siglo XIX, en Italia surge una filosofía que rescata la cultura de la ilustración, aunque va dirigida a resolver  los problemas de metodología y los ético-políticos. 

Uno de sus precursores, fue Domenico Romagnosi (1761-1835), profesor de derecho que intentó crear una moral, un derecho y una política basados en el método empírico. El conocimiento humano se genera desde la síntesis al análisis, pero no en base a las sensaciones, ya que sólo son instrumentos del conocimiento. Se formulan hipótesis, con lo que se sale de la pasividad, para después controlarla con el análisis.

[…] Es más valioso un opúsculo que me explique cómo nace en nosotros la creencia, cómo actúa la analogía, cómo se engendra la compasión, etc., que todos los tratados de Aristóteles […]. De su obra ¿Qué es la mente sana?.

En su “filosofía civil” pretende conocer al hombre social desde el estudio de su cultura y su historia, no desde facultades abstractas. Es el estudio del hombre “de hecho”, con el cual surge “la realidad dela civilización, que es aquel modo de ser de la vida de un Estado, mediante el cual se llevan a cabo en éste las condiciones de una convivencia culta y satisfactoria”.

Su alumno, Carlo Catteo (1801-1869), federalista de pro, opina que la filosofía “debe aceptar todos los problemas del siglo” para convertirse en transformadora de la sociedad. Aboga por una filosofía útil, una “milicia” que se enfrenta a la antigua metafísica, cuyo único propósito es dividirnos. Siendo así, renunciando la filosofía a su pasado, podrá constituirse en “nexo común de todas las ciencias”, ya que nos permite acceder al conocimiento del espíritu humano a través de “las narraciones, las lenguas, las religiones, las artes, las ciencias”.

[…] La mayoría de nuestras ideas no proviene de nuestro sentido individual y de nuestro entendimiento individual, sino de los sentidos y de los entendimientos de los hombres asociados en la tradición y en el comercio del saber común y de los comunes errores […].

Un positivista como Giuseppe Ferrari (1811-1876) también contribuyó a este pensamiento con su Filosofía de la revolución, una teoría que vuelve a la sensación cómo elemento de la razón y que pretende reconquistar el hecho, pues este se basta así mismo para estar por encima de las conjeturas. Difiere del resto en que se presenta como un contrario a la ilustración, ya que observa como tan solo, el poder, ha cambiado de manos; Ahora es la clase privilegiada la que lo ostenta y ese poder debe ser para el pueblo.

[…] La Revolución es el triunfo de la filosofía llamada gobernar la humanidad […].

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