Preparándonos para el primer día de colegio.

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Hay momentos en la vida de un hijo que se quedan gravados en su cerebro: La comunión, su primer empleo o la muerte de un ser querido. Ninguno cómo su primer día de colegio.

Ese día en el que te ve alejarte de su lado para “abandonarlo” en una sala con más niños y señoras desconocidas; Un trauma. Pero existen algunas medidas que podemos tomar para que el primer día (y los siguientes) de colegio de tu hijo no sea un mal recuerdo gravado en su mente, ni un mal sabor de boca para los padres.

Prepare la cita con entusiasmo, no la oculte o evite hablar de ello. Preparar al niño exhibiendo una conducta positiva por nuestra parte le facilitará la transición a una nueva etapa de interacción con personas desconocidas.

Nunca le cree falsas expectativas. La escuela no es un calabozo, pero tampoco el “jardín de los unicornios”. Esa actitud positiva de la que hablábamos debe ir acompañada con grandes dosis de realismo. Nuestros hijos deben saber que la escuela es buena pero que tendrá que enfrentarse a nuevos retos. Cualquier contratiempo o decepción podrá solucionarlos por si mismo, con ayuda de su maestra o de sus compañeros.

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Debemos hacerle ver que la escuela es un reflejo de su casa, en la cual existen reglas. El niño debe entender que no estará solo y que una convivencia placentera, dependerá del cumplimiento de las normas que ya seguía en casa (no pegar, recoger cuando terminas con lo juguetes, atender cuando un mayor habla, etc.). Además de respetar las normas, ha de saber que sus compañeros también deben hacerlo, por lo que no debe permitir que “sufra” algún atropello por parte de sus compañeros. Si un compañero le pega, debe saber como actuar y como no, a quién acudir y entender que ese niño recibirá su castigo por no cumplir las normas de convivencia.

Prepararlo para el colegio también requiere prepararlo para llevar una rutina diaria. Si llega dormido al aula, no atenderá en clase. Es de gran ayuda empezar semanas antes con una rutina de sueño y comidas para que vaya adaptándose a su nuevo ritmo. Organizarse para desayunar con tiempo y de forma adecuada será un gran avance para un rendimiento óptimo.

Cuando vuelva a casa debe entender, aunque no tenga deberes, que el trabajo de la mañana debe ser reforzado por la tarde, pero con un método más lúdico. Hablar con él/ella y comentar que han hecho en clase nos permitirá fomentar con otras actividades lo que se ha trabajado esa mañana. Si ha estado haciendo sumas, podríamos llevarlo a hacer la compra y que fuera sumando el número de manzanas que echamos al cesto o sumar cuantas patas tiene el pulpo de la pescadería.

Es importante hablar de su día en el aula, de sus deberes y de los amigos que ha hecho. Siéntate un rato con tu hijo sólo para atender a lo que te dice y conversar de estos primeros días de colegio. El niño recordará como sus padres le preguntaban por todo lo que hacía, cómo le felicitaban por el trabajo bien hecho y cómo le gustaba ir al colegio.

Artículo original de Irina Kovalyova.

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