Pide consejo a los expertos.

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20080404-expertCuando iniciamos una nueva aventura empresarial, deberíamos comenzarla con los deberes hechos y todos los conocimientos en nuestro poder, pero no suele ser así. Queremos comenzar para ayer y con “lo puesto”, sucediendo después lo inevitable. Si no podemos formarnos en el nuevo negocio que planteamos, deberíamos pedir consejo a un experto.

Cuando me refiero a un experto estoy pensando en una persona con una experiencia superior a los 10 años, que ha trabajado la mayor parte de su vida en ese negocio que vamos a iniciar y que conoce todos los por menores del mismo.

Aunque con conocerlo no basta, debemos realizarle una entrevista personal en la que preguntaremos acerca de los temas más relevantes para nuestro negocio. Pensemos que, aunque planteamos las cuestiones de forma ordenada, podrían surgir temas poco relacionados con las mismas pero que son de gran utilidad. Vamos a escuchar la experiencia vital de un profesional, por lo tanto, todo lo contado es susceptible de ser importante.

¿De dónde sacamos a ese experto y le pedimos la entrevista?. Tendremos que buscar un informante, una persona de confianza, cercana a nuestro círculo profesional o familiar, que nos indique que personas son las idóneas para hacer esa entrevista. Y hablo de la persona idónea porque no vale cualquier experto. Este debe estar dispuesto a cooperar y que no sea excesivamente analítico; necesitamos personas emotivas y espontáneas para que no suframos un filtrado de información. También ha de tener capacidad de comunicación, que nos cuente todo lo que sabe sin miedo creer que nos da información privilegiada.

Nosotros también debemos comportarnos de una forma correcta con el experto, mostrarnos respetuoso pero cercanos y convertir el entorno de la entrevista en un espacio agradable (incluso cuando lo elige él/ella). La entrevista se debe gravar, para que solo tengamos que anotar ideas importantes, pero debemos pedirle permiso para hacerlo. No debemos cohibirlo y permitirle ampliar sus comentarios u opiniones. Evitaremos durante la entrevista ser agresivos o servilistas, pensando que lo que hacemos los dos, lo hacemos por mutuo acuerdo y de forma placentera. No dejaremos de atenderle con la mirada pero sin parecer que lo estamos retando. Además no podemos caer en la apatía ni mostrar desinterés cruzando los brazos o tomando posiciones excesivamente relajadas.

Existen otros elementos que, por irrelevantes que nos parezcan, pueden estropear nuestro objetivo, que no es otro que el de obtener información. Son las barreras que encontramos en una conversación de cualquier tipo y pueden ser desde un ruido molesto, pasando por el uso de una jerga local, una actitud defensiva, hasta prejuicios culturales. Debemos solucionar este tipo de barreras si queremos tener éxito.

Una vez finalizada la entrevista y tras habernos despedido agradecidos y con la promesa de un futuro regalo o servicio gratuito (de nuestra empresa), volcaremos inmediatamente la información en un informe para analizar los datos y sacar nuestras conclusiones.

Cuando pedimos consejo a los sabios de la tribu, piensa que son sabios no por su amplio conocimiento, sino porque el camino que vas a emprender lo han recorrido antes que tú.

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